APÉNDICE AL CAPÍTULO I
1. - Serrallos musulmanes.
Vemos que el uso les imponía a los reyes algunas consideraciones hacia sus esposas.
El serrallo tuvo una importancia capital sólo para los príncipes musulmanes. Éstos, en la India, se proveían con las chicas de los hindúes brahmaniques agarradas de grado o por fuerza a sus parientes (padres ?) . Todos los musulmanes actuaban así (era el modo de los gigantes).
El serrallo fue una causa de ruina para el imperio turco; los sultanes y los altos dignatarios tienen de todo tiempo agotado y todavía agotan hoy el tesoro para los gastos del serrallo. Ciertos sultanes hicieron tal consumo de mujeres que sobrepujaban el mercado, y se volvían allí muy raras.
2. - Bayadères.
La primera clase de las cortesanas de quien será cuestión al último Título casi es representada en la India que por el bayadères.
En la época en la que escribía Vatsyayana, es decir antes de la conquista musulmana, debía existir en la India sólo bayadères brahmaniques atados al culto, donde su función oficial consiste en cantar y en bailar cada mañana y cada tarde, en los templos y también las ceremonias públicas.
A cada pagoda de alguna importancia es atada una tropa de bayadères cuyo número jamás es debajo de ocho, y a la que los músicos siempre son añadidos. Cada tropa hace a los personajes de categoría visitas que son para ellas ocasiones de bailes y de gratificaciones.
Son llamadas en las familias para bailar, sobre todo a las fiestas dadas con ocasión de los matrimonios.
La parte (partida ?) más grande de los dones que reciben en estas ocasiones les es repetida por el brahmanes y los músicos que los (las ?) acompañan. Su provecho más claro les viene de sus amantes.
El bayadères son hoy las solas mujeres en la India a quienes esté permitido bailar y ser amable para los hombres. Mantener (entretener ?) un bayadère es ni siquiera, entre los indios, un lujo de buen tono y de buen gusto, como lo es en nuestra casa el de los caballos, pero es todavía una obra meritoria. A menudo el brahmanes cantan hacia cuyo sentido (dirección ?) es: « el comercio con un bayadère es una virtud que borra los pecados (¡ la penitencia es dulce!)
Así como todas las personas del sexo sin ninguna excepción, el bayadères tienen, en público, la reserva más absoluta, y son también tratados con la misma reserva por los hombres.
El bayadères pueden ser tomados en todas las castas por encima del de los pastores (casta baja de Soudras).
Jóvenes chicas que deben entrar en el sacerdocio están casadas con dios de la guerra tan pronto como son púberas.
Cuando se volvieron viejas, los (las ?) reformamos; el brahmanes que explotó su juventud, aplican sobre ellos con un hierro caliente sobre el muslo (como a los caballos reformados) marca (señal ?) de la pagoda donde sirvieron, y se les libran un diploma que les da el derecho a mendigar (el abad Dubois, _Moeurs y costumbres de la India _, dice esto mujeres guapas a las que el brahmes tomaban en el muchedumbre los días de las grandes fiestas y a las que le consagraban al dios de la pagoda; ver el volumen: _Chants bayadères _).
El traje del bayadères es muy gracioso y muy rico; llevan un cinturón de oro, joyas de oro en la cumbre de la cabeza, en la cumbre de los anillos a las orejas, a los brazos, a los pies; éstos, cuando bailan, resuenan y acompañan sus movimientos.
Son generalmente hermosas y graciosas, y siempre bien hechas.
Su baile es una pantomima muy estudiada donde generalmente figura una única bayadère, acompañada por músicos cuya música bárbara es poco agradable para europeos. Fuera de las pagodas, esta pantomima generalmente representa las fases diversas de una lucha amorosa (enamorada ?) cantada por los músicos que acompañan el bayadère.
El carácter de la pantomima y del canto es reproducido, tanto como es posible hacerlo en francés, en la canción titulada: _Entretien de un hombre en el camino _ (más arriba, página 138).
En las fiestas y los templos, cantan himnos en honor de los dioses o sus aventuras galantes y guerreras.
Cuando se producen delante de los europeos, el bayadères se entregan algunas veces a fantasías; por ejemplo, parodian los bailes y las maneras de nuestras semi-mundanas.
Algunas veces vario bayadères se reúnen para ejecutar ciertas figuras de conjunto, siempre en el mismo lugar y sin transportarse sobre un cierto espacio.
El bayadères brahmaniques, a causa de su carácter sagrado, se les consagran muy secretamente sólo a los europeos, porque son famosos impuros; no hay de allí también un bayadères musulmanas que son danzantes simples.
Hasta el caso es de uso ofrecérselos a los europeos delante de los cuales se les saca a bailar; pero son bellezas muy peligrosas, así como lo (la ?) probaron (experimentaron ?) Jacquemont y otros viajeros.
Sus bailes, mucho más graciosos y animados que las bayadères brahmaniques, se parecen a los bailes españoles y moriscos.
En Argelia, hay también unas danzantes que se exhiben en las fiestas árabes y hasta europeas. Son mucho inferiores al bayadères de Egipto y de la India. Su pantomima, también en el mismo lugar, consiste sobre todo en movimientos de las caderas y del vientre, a quien le gusta mucho a los Árabes, pero que, en la India serían vistos indecentes; es por el gesto y la mirada que el bayadères de la India son provoquantes.
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