APÉNDICE AL CAPÍTULO IV
Ovide habla de delicadezas sólo en la XIV Elegía del libro _III, Des Amores ._
« No, no te defiendo algunas debilidades, ya que eres bella.
« Es un lugar hecho para el desenfreno; allí, no enrojezcas en absoluto de librarte de la túnica ligera que pone las velas a tus encantos y de sostener sobre tu muslo a la de tu amante; allí, que desliza entre tus labios de rosa, su lengua hasta el fondo de tu boca, y que el amor varía en mil maneras los juegos de Vénus. Allí, no ahorres (escatimes ?) las palabras (voces ?) dulces, ni las caricias provocantes, y asusta tu lecho (cama ?) por movimientos lascivos. Pero haz por lo menos que lo ignoro; qué no vea tus cabellos en desorden y el rastro de un diente marcado sobre tu cuello.
« Si viniera para sorprenderte desnuda en los brazos de otro, creería más bien la boca que mis ojos. »
Protaladro, libro (libra ?) III, Élégie VIII.
Mordeduras entre amantes.
« ¡ Qué disputa dulce me hiciste ayer a las antorchas! ¡ Con qué placer vi tus pedazos, oí (entendí ?) tus maldiciones!
« Calentada por el vino, rechazas tu mesa y me lanzas, de una mano perdida, copas (cortes ?) todavía plenas. Pues bien, persigue, coge mis cabellos, desgarre mi figura, amenace mis ojos, arranque (saque ?) mis trajes (ropas ?) y desnude mi pecho, he aquí de marcas (señales ?) ciertas de ternura.
« Jamás de cólera furiosa en casa de una mujer sin un amor violento.
« Cuando una guapa se enfurece a los amores, que recorre las calles como un bacchante, que los sueños vanos a menudo lo (la ?) espantan o que se emociona con la vista de una joven chica, estas marcas (señales ?) traicionan un amor real; para creer en la fidelidad, hace falta que se muestre por injurias.
« Dios de Cythère, les da a mis enemigos a una amante insensible.
« Qué mis rivales cuenten con mi pecho los dientes de mi maestra (ama ?) .
« Qué rastros bleuâtres muestren a ellos todos que me gusta cerca de mí.
« Quiero quejarme de ella u oír (entender ?) sus quejas.
« Estaré, ô Cynthie, siempre en guerra contigo o para ti con mis rivales.
« Te quiero demasiado para querer alguna tregua; goza del placer de no tener en absoluto igual con señorío.
Prec Sommaire Suivant