APÉNDICE A LA III SECCIÓN DEL CAPÍTULO I.
El poeta Catulle exprimió (expresó ?) el mismo pensamiento que el joven poeta indio en el bellos hacia que traducimos:
« La flor que el seto de un jardín protege contra los rebaños y el filo de la reja, crece misteriosamente acariciada (abrigada ?) por el céfiro, coloreada por el sol, alimentada por la lluvia, buscada (investigada ?) por las jóvenes bellezas y los amantes; pero tan pronto como una uña (garra ?) ligera lo (la ?) recogió, inspira sólo el desdén. También una virgen queda cara a mientras quede pura; pero si pierde su flor de inocencia, los jóvenes le retiran su amor y las jóvenes chicas su amistad. »
Arioste tradujo casi Catulle en la queja de Bribón contra Angélica (_Rolland furioso _).
« Verginella è simile fue rosa; Che in bello jardín sulla uativa spina a Mentre sola y sicura si reposó (repuso ?) , no grege no a pastor de ello avvicina; el aura suave e alba rugiadosa Aqua, ella se escondió al suo amor se le inchina, Giovani vaghi e da innamorate Amano averne i seni e el tempie ornate. Mi si tosto dal materno stelo Rimossa viene dal suo ceppo verde, Che quanto avea dagli uomini e dal cielo Favor grazia e bellezza, tutto pierda. El vergine che él fior di che piu zelo Che degli occhi y della vita aver dei Lascia altrui corre, él pregio che aveva innanzi Pierda a nel cuerna di tutti gli altri amanti. »
La virgen está como la rosa sobre su tallo naciente en un bello jardín; mientras se quede en la soledad y la paz, no tiene que temer nada ni del rebaño ni del pastor.
El dulce zéphir, el alba húmeda de rocío, la tierra y la onda (ola ?) le prodigan sus caricias y sus tesoros; a los jóvenes que suspiran y las bellas énamourées gusta en adornar de sus botones sus cabellos y sus pechos.
Apenas siendo separado de la rama maternal, de sus verdes espinas, pierde y el favor de los hombres y los dones del cielo, la gracia y la belleza.
Así cuando una joven chica dejó recoger la flor que debía defender más que sus ojos y que su vida, es envilecida con los ojos de todos los demás amantes.
Nuestras ingenuidades galas son más breves y casi tan expresivas:
La virgen está como la rosa En su primicia (principio ?) apenas nacida; cada uno se apresura (se afana ?) a recogerlos. Viena la rosa que se marchita, Venga la chica para darse, Más uno quiere recogerlos.
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